Hay electrodomésticos que cumplen su función a la perfección y que, aun así, nadie quiere ver desde el salón. La lavadora es el caso más claro: imprescindible a diario, pero incómoda de encajar en una cocina que también quiere lucir bien.
En este proyecto de Plaza La Merced, en Avilés, había espacio de sobra para resolverlo sin renunciar a nada. No hacía falta sacrificar la zona de lavado ni renunciar a una cocina que se viera despejada. La solución fue tan sencilla como poner una puerta corredera de por medio.

No hacía falta esconder la lavandería. Hacía falta que tuviera su propia puerta.
La puerta que separa sin cerrar la cocina
Con una puerta corredera se dividió el espacio en dos: la cocina propiamente dicha, y una segunda zona para lavadora, secadora y utensilios de limpieza. Al final, esas cosas acaban por todas partes en cualquier casa.
Las dos zonas funcionan de forma independiente. Se puede tender la ropa sin que la cocina se llene de vapor de plancha. Y también se puede cocinar sin tropezar con una tabla de planchar apoyada en cualquier esquina.
La lavandería no desapareció. Simplemente dejó de estar en medio.
Dos materiales, un mismo lenguaje
El mobiliario de esta cocina combina dos acabados distintos, cada uno colocado donde mejor rinde.
La zona de la placa y el fregadero está en PET, con tirador cosmos dorado. Es un material con efecto seda y antihuellas — precisamente donde más se cocina y más se toca, es donde más se agradece que no queden marcas.
Las columnas, en cambio, están en Fenix con uñero negro: suave al tacto y también antihuellas. Además, tiene una particularidad que lo hace ideal para el uso diario: repara térmicamente los microarañazos.
01 Antihuellas en las dos zonas
02 Efecto seda en la zona de placa y fregadero
03 Tacto suave en las columnas
04 Reparación térmica de microarañazos en el Fenix
Dos materiales, un mismo criterio: que aguanten el uso real sin que se note el paso del tiempo.

El almacenamiento que no se nota
Cuando hay mucho espacio, el reto deja de ser caber y pasa a ser organizar. Aquí se resolvió con cajones interiores hasta una altura idónea. Y en las zonas más altas hay baldas, para llegar sin esfuerzo a lo que se usa menos.
Todo tiene su sitio. Y todo se ve ordenado, incluso cuando está lleno.
💡 La barra y la estantería están fabricadas en HPL Roble Hércules, y la estantería decorativa incorpora luz led lateral regulable en intensidad — un detalle pensado para las cenas informales en la propia barra.
Los detalles que rematan el proyecto
La encimera y el frontal de pared están recubiertos con porcelánico Dekton, modelo Roverie. Así, toda la cocina gana continuidad visual, sin juntas que interrumpan el conjunto.
Sobre la zona de cocción hay una campana de Pando, fabricada a medida para este proyecto. Es el tipo de detalle que no se nota hasta que se busca, y que no aparece en ningún catálogo.
Los detalles a medida son los que hacen que un proyecto deje de parecerse a cualquier otro.
Entonces, ¿qué hace que esta cocina funcione?
No es un solo elemento. Es la suma de decisiones pequeñas: una puerta que separa sin cerrar, materiales elegidos por zona y no por capricho. Además, hay almacenamiento pensado para el uso real y detalles fabricados a medida.
01 Separar la lavandería sin perder espacio abierto
02 Elegir materiales según cómo se usa cada zona
03 Organizar el almacenamiento por altura de uso
04 Rematar con detalles fabricados a medida
Esa combinación, más que una tendencia, es la forma en que entendemos el diseño de cocinas en DTC. Cada decisión responde a cómo se vive la casa, no solo a cómo se ve en una foto.
¿Tienes una cocina con lavandería y no sabes cómo separarlas?
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