DTC | Diseño Tu Cocina

La historia de las cocinas también es la historia de las familias.

María José, al frente de DTC desde 2008, cuenta la historia de las cocinas: cómo han evolucionado las cocinas desde la lareira gallega de su infancia hasta las tendencias actuales.

👉 De cocinar al fuego a diseñar cocinas en 2026: la evolución de las cocinas contada desde dentro.


La primera cocina que recuerdo no tenía ni luz

Cuando pienso en cocinas, no pienso primero en diseño ni en tendencias. Pienso en humo, en el olor de la leña y en mi abuela Rosa moviéndose alrededor del fuego como si toda la casa respirara al mismo ritmo que aquella lareira.

Mis primeros recuerdos están en un pequeño pueblo de la Galicia profunda al que no llegaban los coches cuando yo era niña. La casa de mis abuelos tenía más de cien años y se llegaba a ella caminando por senderos entre monte y piedra.

Con el tiempo entendí muchas cosas. Mi abuela cargaba agua, comida y cualquier cosa necesaria sobre la cabeza ayudándose de un pañuelo. Vivían de sembrar, de las vacas y de la matanza. No había luz ni agua corriente, y aun así recuerdo aquella casa con un cariño inmenso.

Porque toda la vida ocurría en la cocina.


La lareira: cuando la cocina era el centro de todo

Aquella cocina no era solo un lugar para cocinar. Era el espacio donde se comía, donde se hablaba, donde se entraba en calor y donde la familia pasaba horas reunida mientras fuera llovía o hacía frío.

En el centro estaba la lareira, siempre encendida. Recuerdo la cadena de hierro de la que colgaba la pota y el caldo gallego cocinándose lentamente durante horas. Cuando llegaba la matanza, la carne y los chorizos se dejaban ahumar sobre el fuego.

Todo giraba alrededor de aquella piedra y de aquel calor que unía a la familia.

A veces miramos esas cocinas con nostalgia, y es inevitable hacerlo porque tenían algo muy especial. Pero también es importante recordar que aquella vida era muy dura. Precisamente por eso valoro tanto todo lo que vino después.


Cuando llegaron la luz y las cocinas de carbón

Con los años mis abuelos se trasladaron a un pueblo más grande y empezaron a aparecer cambios que transformaron completamente la manera de vivir la cocina.

Llegaron las cocinas de carbón y leña, normalmente rodeadas de mármol y capaces de calentar prácticamente toda la casa. Seguían siendo el centro de la vida familiar, pero ya empezaban a parecerse más a lo que entendemos hoy como cocina.

Recuerdo aquellos muebles hechos completamente a mano por carpinteros, con madera maciza trabajada con muchísimo detalle. Los fregaderos eran muchas veces de piedra o cerámica y todo estaba pensado para durar décadas.

Después aparecieron las bombonas de butano, los hornillos y, más adelante, la vitrocerámica y la inducción. Cocinar empezó a ser más cómodo y rápido, y muchas cosas que antes requerían muchísimo esfuerzo comenzaron a parecer normales.


De la madera a los colores chillones

Durante muchos años la cocina clásica fue la combinación de madera y granito. Era lo habitual, lo que prácticamente todo el mundo quería.

Pero después llegó una etapa completamente distinta. La gente empezó a pintar la madera y aparecieron cocinas con verdes intensos, granates, rojos o naranjas.

La cocina dejó de ser únicamente un espacio funcional y empezó también a reflejar personalidad y estilo.


El total white y las cocinas que se parecían demasiado

Hubo una época en la que prácticamente todas las cocinas eran blancas. Blancas las puertas, blancas las paredes y, muchas veces, blancas incluso las encimeras. La idea era sencilla: conseguir espacios luminosos, limpios y atemporales.

Y es verdad que el blanco aportaba mucha amplitud visual, pero también recuerdo años en los que todas las cocinas empezaron a parecerse demasiado entre sí. Había mucha limpieza estética, aunque a veces también cierta frialdad.

Desde que empecé con DTC en 2008 he visto pasar muchísimas tendencias, y probablemente aquella fue una de las más largas.


El regreso de la calidez

Con el tiempo empezó a volver la madera, aunque de una manera completamente diferente. Llegaron las maderas claras tipo nórdico y comenzaron las combinaciones con tonos arena, piedra o grises suaves.

💡 Las cocinas empezaron a sentirse otra vez más acogedoras y más humanas.

Creo que ahí cambió mucho la forma de entender el diseño. Ya no se buscaba únicamente una cocina limpia y luminosa; también se buscaba que transmitiera calidez.


Las cocinas de hoy

Después de tantos años trabajando en esto, siento que ahora vivimos uno de los momentos más interesantes en diseño de cocinas. Nunca habíamos tenido tantas posibilidades.

 

También han cambiado muchísimo las encimeras. Pasamos del granito al cuarzo y después al porcelánico, que abrió posibilidades enormes tanto en diseño como en resistencia.

Pero quizá el mayor cambio no está solo en los materiales. Está en cómo vivimos las cocinas.

Durante una época, especialmente en los años 70 y 80, la vida empezó a trasladarse más al salón y la cocina quedó relegada a un espacio únicamente para cocinar. Ahora está ocurriendo justo lo contrario: la cocina vuelve a ser el centro de la casa. Se teletrabaja en ella, se desayuna, se hacen deberes y muchas veces es el lugar donde termina reuniéndose todo el mundo.

Y quizá por eso me sigue gustando tanto diseñar cocinas después de tantos años.

Porque aunque hayan cambiado las tendencias, los colores y la tecnología, hay algo que sigue siendo exactamente igual que en la cocina de mi abuela Rosa: las mejores cocinas siguen siendo aquellas donde la gente quiere quedarse.


¿Tienes un proyecto en mente?

Cuéntanos. Empezamos con una llamada.