Un dormitorio en el que el armario no se impone: los frentes en laminado Supreme White, de veta suave y clara, cierran la pared de lado a lado y dejan que la habitación respire. Los costados y el contorno van en DM Basalt, un gris oscuro que enmarca el blanco y da al mueble un perfil definido, y los pomos cuadrados negros marcan el ritmo de las puertas sin robar protagonismo.
Por dentro, la melamina de 19 mm en tono textil aporta un fondo cálido y neutro que hace destacar la ropa y aguanta el uso diario sin marcarse. El interior se reparte en barras de colgar, baldas y tres cajones, y dos de las puertas esconden un espejo en su cara interior, así que no hace falta uno en la pared. Es la diferencia entre un armario de catálogo y uno a medida: el espacio se organiza según lo que guarda cada persona.
La cómoda repite el mismo juego, cuerpo en Basalt y frentes en Supreme White, y las dos mesitas de noche lo invierten: estructura clara y cajón en Basalt, con el mismo pomo negro. Tres piezas con los mismos dos acabados que hacen que el dormitorio se lea como un solo conjunto. El mismo criterio que aplicamos en las cocinas, trasladado al resto de la casa.
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