Una cocina blanca con barra en la que el blanco no resulta frío: la veta suave del porcelánico Neolith Calacatta Roma y los paneles de madera de la pared aportan calidez, y la barra junto a la ventana, con sus lámparas negras, se convierte en el rincón de los desayunos.
La encimera y la barra son de Neolith Calacatta Roma de 12 mm con canto ingletado de 3 cm, que da sensación de grosor sin pesadez. El mismo material sube por el frente entre muebles y baja hasta el suelo en los laterales, de forma que la piedra envuelve el conjunto y los frentes blancos con uñero inox quedan limpios, sin tiradores a la vista.
Bajo los muebles altos, una tira led con encendido táctil ilumina la zona de trabajo sin interruptores a la vista. El interior en antracita hidrófugo resiste el uso diario y hace que el contenido se vea de un vistazo, y el almacenaje resuelve lo práctico con discreción: cajones interiores, extraíbles para la limpieza, columna despensa junto al frigorífico y hasta la caldera oculta tras una puerta.
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